2 de febrero, 2017

*Eliseo Fernández Fernández


La rápida industrialización de Corea del Sur durante las últimas décadas del siglo XX la colocó como el primero de los “Cuatro Tigres asiáticos”, aquellos países que habían logrado un alto grado de desarrollo económico e industrial, y que se colocaban a la vanguardia del crecimiento económico en Asia. Esto se debió en buena medida a las inversiones americanas y japonesas sabiamente dirigidas por los gobiernos coreanos, que fueron desarrollando sectores estratégicos, como la industria metalúrgica, automovilística y naval, pero también a sectores con alto grado de desarrollo como las telecomunicaciones y la electrónica.

Este tipo de economías industriales suelen estar muy ligadas a la exportación de sus productos a mercados, situados, muchas veces, allende los mares. En este caso un 38% del PIB de Corea del Sur depende directamente de las exportaciones, que es un porcentaje muy alto; si comparamos, España por ejemplo sólo depende en un 23% de las exportaciones, en cambio si tomamos Alemania, que podría ser otro perfil similar, vemos que en este caso hay mucho más parecido, con un 39% del PIB alemán relacionado con las exportaciones. Si bien estas exportaciones se dirigen a casi todo el mundo, las realizadas dentro del continente asiático, alrededor del 60%, superan ampliamente a los intercambios con otras partes del mundo, como América con el 16,5% o Europa con el 10%.

Como todo país que depende para su sustento del comercio, debe asegurar sus rutas de comunicación y transporte, de cara a que dicho comercio siga fluyendo sin problemas. En el caso de Corea del Sur estas rutas son casi por completo marítimas, siendo el transporte terrestre casi testimonial. Durante los años de la Guerra Fría, este servicio de control de las rutas marítimas vitales para Corea correría a cargo de los Estados Unidos, que en el escenario del Pacífico no tenían más contrincantes navales que la pequeña flota soviética basada en Vladivostok, más orientada a los submarinos estratégicos que a disputar el dominio de los mares en Asia.

El principal cometido de la Armada de Corea del Sur, al igual que de todas sus Fuerzas Armadas, era hacer frente a su hostil vecino del norte. Por este motivo los estrategas surcoreanos crearon un Ejército de Tierra grande y moderno capaz de frenar un ataque convencional por parte de las potencias comunistas del continente, dando lugar a una anómala situación, en la que su Marina apenas pasaba de ser una guardia costera a pesar de lo importante de la comunicación marítima para el país. Esto sólo era sostenible mientras que el dominio norteamericano de los mares de Asia fuese incuestionable y mientras la amenaza de una guerra a lo largo de la frontera fuera muy real.

Pero la situación estratégica ha ido cambiando, con el fin de la Guerra Fría la amenaza soviética se terminó. Corea del Norte, a pesar de todos sus movimientos militaristas exhibicionistas y de la posesión de la bomba atómica, posee un Ejército de Tierra numeroso, pero anticuado, tanto en material como en doctrina. A pesar de seguir constituyendo el principal peligro para la seguridad del sur de la península, especialmente desde la ascensión al poder del último monarca de la dinastía Kim, Corea del Norte no sería capaz de derrotar al Sur sin el apoyo y los recursos de una gran potencia.

Paradojicamente, mientras la amenaza terrestre en la frontera del paralelo 38º disminuía, la contestación al poder naval norteamericano en Asia aumentaba. La China Popular comandada por el visionario Deng Xiaoping seguía el camino de los “Tigres” y conducía a su país hacía la prosperidad económica, bajo un modelo muy similar al del resto de países asiáticos y fuertemente basado en la industrialización y la exportación de productos manufacturados, y como Corea del Sur, depende casi por completo de las rutas marítimas controladas por los EEUU para este vital tráfico comercial. Pero China, en cambio, no se podía permitir dejar todo este vital tráfico vulnerable a largo plazo, con lo que desde los tiempos de Deng comenzó una carrera armamentística naval para cuestionar el dominio de Estados Unidos del Pacífico y proteger sus rutas comerciales.

De este modo, en los últimos años se ha venido dando toda una autentica carrera armamentística naval en Asia, que recuerda un poco a la producida en Europa antes de la Gran Guerra. Países como Japón, Australia, Taiwan, Vietnam, Malasia, Singapur e Indonesia han ampliado y modernizado sus flotas debido a sus intereses marítimos y como forma de contrarrestar el desarrollo naval chino.

Pero aparte de Japón y Australia, países con tradición naval, que son los que más han aumentado y modernizado sus marinas de guerra, el caso más significativo es el de Corea del Sur, que de poseer una pequeña Marina en 1990, a día de hoy dispone de 1 buque portahelicópteros, 15 submarinos, 12 destructores, 13 fragatas, 16 corbetas, 78 patrulleros y numerosos buques de apoyo de toda clase. De ser una Armada enfocada a la defensa costera y a contrarrestar a su vecino del norte, está pasando a ser rápidamente una Armada de Alta Mar, con capacidad de operar a grandes distancias de sus bases.

La conflictividad en los mares de Asia, en torno a cuestiones como las Islas Spratly y Senkaku, el estrecho de Taiwan, y la importancia creciente del estrecho de Malaca y los demás estrechos indonesios, ha ido cobrando importancia estratégica a medida que el eje de gravedad político y económico ha ido derivando hacia Asia. En este nuevo entorno geoestratégico un país como Corea del Sur no podía permitirse por más tiempo vivir de espaldas al mar.

Analizando todo esto podemos sacar algunas lecciones desde España, aunque nuestras economías son distintas, y nuestra dependencia del mar es algo menor, la situación geográfica de ambas penínsulas se asemejan algo. Cuando España ha vivido de espaldas al mar, como Corea, ha entrado en decadencia, mientras que cuando hemos sido fuertes hemos vivido grandes épocas de prosperidad. En nuestro caso no debemos crear una nueva Armada de la nada, nuestro reto es mantener nuestras capacidades y seguir desarrollando nuestra industria naval, que nos puede ser de mucho provecho si la carrera naval en Asia prosigue como hasta ahora. España no puede volver a permitirse nunca volver a vivir de espaldas al mar, como Corea del Sur bien ha comprendido.


 

*Eliseo Fernández Fernández es politólogo especializado en Seguridad y Defensa internacionales, geopolítica y economía.

 

Datos económicos obtenidos de:

http://atlas.media.mit.edu/es/profile/country/kor/

http://www.datosmacro.com/comercio/exportaciones/corea-del-sur

 

Please follow and like us:
LA EXPANSIÓN NAVAL DE COREA DEL SUR