21 Septiembre, 2014

*Fernando Esteve Mora.

Rusia, España y Oscar Wilde

El pasado 16 de septiembre, en el marco de las actividades docentes de la Escuela de Inteligencia Económica (La_SEI) de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) se  celebró el primero de sus “focus-meeting” periódicos, que esta vez tuvo lugar en un desayuno de trabajo en el Hotel Intercontinental de Madrid al que concurrieron los alumnos del Máster de Inteligencia Económica que imparte La_SEI,  miembros del profesorado de la UAM, empresarios y directivos de algunas empresas seleccionadas,  representantes de algunos organismos oficiales y analistas de inteligencia y de servicios de inteligencia.  Estos “focus-metings” pretenden ser un lugar de encuentro  y networking, pero también de docencia y de difusión de conocimiento, donde en un ambiente distendido, con ocasión de un desayuno o cena de trabajo, un ponente de reconocida capacidad  exponga a los concurrentes un tema o asunto de interés que es debatido y comentado por los participantes.

Pues bien, en este primer focus-metting le pareció a la dirección de La_SEI que el problema que ha suscitado la suerte de “guerra económica” que se ha venido en declarar a propósito de la crisis de Ucrania entre Rusia  y el “mundo occidental”, o sea, los países componentes de la Unión Europea(UE) junto con   Estados Unidos, Canadá y Australia, merecía de un conocimiento más profundo y pormenorizado, pero no en general, sino desde la perspectiva o posición rusa dado que ésta, como parece en cierto modo natural, ha encontrado menos eco en los medios de comunicación occidentales. Ello suponía además un valor adicional para los alumnos del Máster quienes se beneficiaban así, obviamente, de una docencia muy especial con un contenido  valioso y único.

Para cumplir esta tarea el “focus-meeting” tuvo la buena fortuna de contar como ponente al señor Sergey M.Melik-Bagdarasov, Ministro Consejero de la Embajada de la Federación Rusa en Madrid quien respondió a ese reto de modo a entera satisfacción de  los organizadores y participantes en el evento. Con su buen hacer, el señor Melik-Bagdarasov no sólo fue un ponente ameno, preciso y conocedor del asunto sino que, además, fue excepcionalmente claro y concreto para lo que suele ser lo habitual  en los comentarios y declaraciones de un diplomático de su categoría y posición. Estuvo claro para todos, por otra parte, no sólo que se encontraba a gusto en el “focus-meeting” sino que había ido allí a contar lo que contó, a exponer lo que expuso. En lo que sigue, intentaré reflejar y resumir con la mayor objetividad que me sea posible los contenidos principales de las intervenciones del señor Melik-Bardarasov. Caso de errores por mi parte, quiero señalar de antemano que han de achacarse a mi memoria y no a mi intención.

Partió  el señor Melik-Bagdarasov de dos puntos claves. El primero fue señalar la importancia económica de Rusia, sus perspectivas de futuro y su importancia como tierra de oportunidades para las empresas de la UE y no sólo en el terreno de la explotación de los yacimientos energéticos. Probablemente no fue casual aquí, dadas las debilidades y fortalezas de la economía española, que a la hora de llenar de contenido esa declaración inicial mencionara “algunos” de los megaproyectos  que ahora mismo se están planteando en la Federación Rusia como son  la construcción de líneas de alta velocidad, el remozamiento y mejora de los 9000 km del transiberiano, las redes de autovías en torno a Moscú, etc.

El segundo  punto de salida consistió en recalcar la vocación occidental de Rusia. Su interés en caminar a una área de libre comercio de Lisboa a Vladivostock.  Sin duda, creo que puede darse crédito a ese deseo pues parece responder al anhelo histórico que desde los tiempos de Catalina o el zar Pedro I siempre parece haber alentado los objetivos modernizadores de Rusia. Pero no es menos cierto que ese caminar  nunca parece haber llegado a buen puerto, que siempre se detiene….como parece estar ocurriendo en la actualidad.

Y aquí, Melik-Bagdrasov entró en materia abordando la presente escalada en esta especie de miniguerra económica que estamos viviendo.  Transmitió a las claras la completa incomprensión que el gobierno ruso ha experimentado ante las dos rondas de sanciones a Rusia que se han lanzado desde occidente, y más aún la segunda que pone en riesgo la tregua alcanzada en Ucrania. . Por un lado, en opinión de Rusia, suponen una clara violación de contratos y por tanto son susceptibles de llevarse ante la Organización Mundial de Comercio. Su existencia supone, además, un serio precedente válido para cualquier país pues su existencia muestra a las claras que las relaciones de confianza tan necesarias para que las transacciones comerciales y las inversiones económicas prosperen en un mundo globalizado son para occidente ficticias en la medida que parecen estar al albur de intereses políticos geoestratégicos espúreos.

Por otro lado, el señor Melik-Bagdarasov señaló que,pese a lo que se decía en la prensa occidental,  Rusia podía encajar esas sanciones, pues tenía recursos financieros suficientes para ayudar a las empresas a las que se había restringido el acceso a los mercados de capital occidentales. Más aún, afirmó, el daño iba a afectar más relativamente que a Rusia a los países que  habían instrumentado y apoyado las sanciones. Y esto no sólo o no fundamentalmente por el efecto directo de las contrasanciones rusas (el veto a los productos agroalimentarios) o los efectos contractivos que sobre las propias economías nacionales occidentales tienen esas sanciones, sino por los efectos indirectos.

Melik-Bagdarasov acentuó aquí dos puntos. Por un lado recalcó que los “mercados nunca se quedan vacíos” , que si alguien abandona alguno pronto su posición es ocupada por competidores dispuestos a a hacer su papel, y que luego pretender volver a un mercado que se ha abandonado ya resulta fácil y menos aún si se han roto las relaciones de confianza.  Latinoamérica, el norte de África, Brasil, India, Japón y China están ahí, así de sencillo. Por otro, recalcó que en la medida que las sanciones obligasen a Rusia a volver sus ojos hacia Asia eso perjudicaría a las economías europeas. Como ejemplo puso a los duros y hábiles negociadores chinos que, ante la posición más débil de Rusia, habían conseguido que ésta les vendiese suministros continuados de gas natural a un tercio del precio al que Rusia se lo vende a Europa. El señor Melik-Badgarasov se preguntó aquí como Europa podrá hacer frente a la competencia de  China  si la energía en China es más barata que en la UE, si la mano de obra China también lo es, y si China además dispone de capital financiero en abundancia.

A la hora de explicar el despropósito que es en consecuencia, y tanto para Rusia como para la Unión Europea, el “juego” de las sanciones económicas desde la perspectiva rusa , Melik-Bagdarasov apuntó al tercero en discordia que en su opinión es el claro ganador y malmetedor  del mismo: los Estados Unidos. Y la razón sería muy simple: la reducción de las relaciones económicas entre Rusia y los EE.UU. no tendría mucha importancia ni para uno ni para otro país a tenor de su escasa importancia (27.000 millones de dólares), ello frente a la  relevancia de las relaciones UE-Rusia cuya importancia no sólo puede medirse en términos cuantitativos sino también cualitativos: en opinión de Melik-Bagdarasov una UE y Rusia con objetivos comunes sería una alternativa clara a la posición de los EE.UU. como única potencia hegemónica.

La clara desconfianza mutua entre Rusia y EE.UU. Que parece no encontrar final aún tras el final de la Unión Soviética, encontró más adelante formulación en la opinión expresada por el señor Melik-Bagdarasov de que hay una línea roja que Rusia no está dispuesta a que se cruce y es que Ucrania sea de la NATO. El que Ucrania se incorpore a la UE, pese a representar un coste para Rusia a tenor de que la industria ucraniana se forjó en tiempos de la Unión Soviética como complementaria a la rusa, puede ser asumible por Rusia, cerrando eso sí su frontera a los productos procedentes de Ucrania para evitar  que por la frontera entre Ucrania y Rusia se cuelen los productos de la UE con respecto a los que la economía rusa se halla en desventaja.

Ya entrando en el tema de Ucrania, el señor Melik-Bagdarasov recalcó la amplia ligazón que existe entre ambos países por razones históricas y culturales.  Señaló, como ejemplo anecdótico pero significativo, que incluso el ucranio que se habla en las zonas occidentales es al ruso como el gallego es al castellano. Culpó de lo que está sucediendo no al presidente de Ucrania sino al gobierno que estaría manipulado completamente por los EE.UU. Como ejemplo de la buena voluntad de Rusia puso señaló el padrinazgo ruso a las conversaciones que han abocado en la presente tregua así como los convoyes humanitarios que parten de tierra rusa. Negó taxativamente que haya unidades del ejército ruso combatiendo con los rebeldes, a lo que Rusia no puede sino ayudar diplomática y humanitariamente a tenor de los lazos étnicos, culturales y hasta familiares que Rusia tiene con ellos. Rusia, por lo demás, no aspiraría a anexionarse las zonas pro-rusas sino a que Ucrania se articule  federal de modo que esas zonas no vean en peligro su existencia ni su identidad cultural y lingüística, como ahora estaría en su opinión sucediendo por la política  que desde el gobierno en Kiev se está haciendo y es la causa última del actual conflicto. Finalmente,  señaló que además de sus intereses geopolíticos, los EE.UU. buscan también un objetivo mucho más pedestre cual es el control de los recursos naturales de Ucrania incluyendo un enorme yacimiento de shale-gas que se encuentra en la zona controlada por los pro-rusos, yacimiento del que no se habla en occidente.

Acabando ya el “focus-meeting” se le preguntó al señor Melik-Bagdarasov por la asimetría de la respuesta rusa a las sanciones. Más concretamente, se le planteó la cuestión de que por que si las sanciones occidentales afectaban a los sectores financiero, de la industria de armamento, de la de extracción de petróleo y de alta tecnología, la respuesta rusa se ha centrado en los productos agroalimentarios lo que perjudica a países como España que no se han significado de forma notoria contra Rusia en el conflicto ni afectan con las sanciones a Rusia en la medida que no la exportan capital, tecnología o armamento.  Melik-Bagdarasov contestó que estaba en la esencia del juego de las sanciones y represalias el que la respuesta rusa fuera asimétrica. Señaló que el gobierno ruso era consciente y entendía que el gobierno español tenía que actuar al unísono con sus socios comunitarios y aliados de la NATO, pero consideraba que no se había distinguido por su actitud beligerante frente a Rusia como ocurría con algún otro que no mentó (probablemente se refería al Reino Unido) lo que era de agradecer desde la perspectiva rusa.

Sin embargo, concluyó repitiendo enigmáticamente dos veces, “siempre son los amigos son los que más sufren”. Repetía  Segey Melik-Bagdarasov al así acabar su exposición el famoso dictum de Oscar Wilde en la Balada de la Cárcel de Reading, “Sepánlo todos. Siempre se mata lo que se ama”.

* Fernando Esteve es Doctor en Economía por la Universidad Autónoma de Madrid, profesor titular de Fundamentos del Análisis Económico, de la Facultad de Económicas de la UAM y Director de la Escuela de Inteligencia Económica 

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